By: Cecilia Morandi1
Cambio climático, explotación de los recursos agrícolas, crecimiento demográfico: los grandes problemas del sistema alimentario, en palabras del filósofo Marcello Di Paola.
¿Qué tiene que ver la filosofía con el cambio climático, la sostemibilidad y la agricultura? Nada, a primera vista. Pero después de haber escuchado la lectio magistralis de Marcello Di Paola, la respuesta es: “Todo, porque solo la filosofía puede ayudarnos a comprender los objetivos y el sentido de las decisiones políticas y económicas en términos de bienestar, justicia y futuro de las nuevas generaciones. Hoy, tenemos muchos medios y poca claridad sobre a dónde estamos andando”.
Di Paola es filósofo y docente de la Universidad de Palermo y de la Universidad Loyola de Chicago, ha escrito diversos libros sobre el cambio climático y sobre la sostenibilidad; ha participado en el encuentro “Coltiviamo il futuro”, desarrollado en Villa Bardini, en Florencia, el pasado 15 de septiembre, como antesala del G20 sobre la agricultura. “No será solo la cantidad de alimento producido, el problema de la sostenibilidad – explica Di Paola – también la calidad de lo que comen y de lo que comerán los habitantes del planeta.
¿Qué obstaculiza la sostenibilidad del sistema alimentario?
Son muchos los factores que intervienen, desde el consumo extendidio de conbustíbles fósiles para el trasporte de la mercancía, el crecimiento de las cadenas transcontinentales para el aprovicionamiento, el uso del plástico en el empaque de los productos, hasta el aumento aun descontrolado de la población humana, que consecuentemente tendrá siempre necesidad de más alimentos.
El proceso de ubanización continuará llevando personas a las grandes ciudades y serán siempre menos personas las que se quedarán en el campo, para cultivarlo. Esto deja el camino libre para unos pocos grandes productores de almimentos que se cuentan con los dedos de las manos, lo que favorece la finanziarización del circuito alimentario.
Los pequeños productores están desapareciendo en algunos países
En varias partes del mundo, en los países en vía de desarrollo1, se es testigo de fenómenos de land grabbing, esto es, de acaparamiento de terrenos de enormes dimensiones, por parte de grupos transnacionales e inclusi de paises individuales. Quienes viven en estos lugares se hayan entonces, de un momento a otro, privados de la tierra que posibilitaba su subsistencia.
¿Por qué es importante que el asunto del cambio climático sea considerado prioritario?
Porque no es solamente un problema ambiental, como ha sido habitualmente presentado en el pasado, es también un problema económico y social. La escacez de agua dulce, mientras somos testigos de aumento en el nivel de los océanos, y la disminución de los recursos alimentarios, así como de la biodiversidad, son hechos que están ligados estrechamente al calentamiento global, que profundizará las desigualdades, tanto entre las pequeñas y grandes empresas productoras de alimento, como entre las personas.
Cada año son arrojadas 230 millones de toneladas de alimentos, mientras que dos millardos de personas viven en la pobreza y no pueden alimentarse adecuadamente.
La comida que hace falta se puede distinguir entre comida perdida y comida desperdiciada. La primera categoría es aquella que, en los países en vía de desarrollo, no se logra producir debido a condiciones climáticas adversas o se daña por problemas en la logística o el transporte. La segunda categoría, concierne a los países occidentales2 en donde el alimento es botado voluntariamente por quien lo produce o por quien lo consume. Son dos caras opuestas de la misma desigualdad, millones de personas no tienen como nutrirse, mientras millones más tienen la preocupación de ponerse a dieta. Parece una paradoja, pero este desequilibrio son producto de aspectos estructurales del sistema global, entre los cuales se puede mencionar un sistema financiero que se mueve en torno a los alimentos. Algo que no sucedía en el pasado y que en realidad comporta una gestión del poder.
¿Cómo revertir este proceso?
No existen instituciones que puedan gobernar o establecer reglas para los grandes grupos en cuyas manos está el destino de los recursos alimentarios del mundo; porque son ellos quienes dictan las reglas. No obstante, es fundamental involucrarlos en un proceso de rediseño del sistema de producción y distribución de los alimentos. Es necesario construir sinergias entre los Estados y las Empresas, para favorecer el cambio y eliminar elementos que se han identificado como insostenibles y que no lograr superar la prueba del tiempo.
¿Cuál es el rol de los consumidores en la supervivencia de los pequeños y medianos productores agrícolas?
Los consumidores están siendo informados sobre la importancia de sus elecciones para la sostenibilidad y de la posibilidad de “elegir con la billetera”. Pero para que esto pueda surtir efecto a una escala más grande de la relación directa entre productores y consumidores, que está limitada a un número reducido de personas, es indispensable la participación de quienes se ocupan de la distribución de los alimentos.
En Palabras directas de Di Paola
Un libro para las plantas ¿por qué?
Nací en una familia dedicada a los viveros, en Sicilia, vecino a Siracusa. Uno de los motivos por los que empezamos a cultivar cáctus o suculentas fue precisamente por la escacez de agua. He descubierto entonces una manera diferente de considerar el bienestar vegetal, que estamos habituados a concebir en términos de crecimiento. Las suculentas en cambio, al ser sometidas a estrés, estructuran su desarrollo no como crecimiento rápido, sino como consolidación. Un comportamiento que puede ser usado como metáfora de la sostenibilidad y como modelo de desarrollo.
¿Qué lección nos ofrecen las plantas?
Mi libro “Ética y política de las plantas”3 es un intento por llevar las plantas al ámbito de la discusión filosófica, de la cuál son habitualmente excluidas, porque no son consideradas seres pensantes en los términos clásicos occidentales. En realidad, las plantas encarnan una sabiduría geológica antiquísima, son entidades vivientes sumamente complejas, que han desarrollado sus propias técnicas para persistir y potenciarse por si solas o de modo colaborativo, técnicas que no han sido aún completamente estudiadas.Sin título – Fotos de Canva
En la constitución de Suiza, ha sido incluido un artículo que reconoce el valor intrínseco de todos los seres vivientes, incluyendo a las plantas. Defendiendo a las plantas, se defiende lo que deriva de ellas, es decir, todo.
1Artículo traducido de la revista El Informatore de Octubre 2021.
1Término usado por el autor.
2En Italia utilizan la expresión “países occidentales” para hacer referencia principalmente a los países de Europa Central y Norte América.
3Etica e politica delle piante, en su versión original en italiano.